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La alfarería sufre con los costes de la energía

La alfarería del este de Cork pone en marcha sólo dos o tres de sus 20 hornos para reducir los costes de funcionamiento ante el aumento de las facturas de electricidad.

Shanagarry Potters manifestó que su factura de electricidad de agosto era el doble de lo que pagó el pasado noviembre, cuando la producción funcionaba a pleno rendimiento.

El impacto de la subida en el negocio, que produce la conocida gama Stephen Pearce Pottery, ha hecho que su directora, Cristin O’Reilly, tenga que buscar alternativas para el invierno, como la formación o la impartición de clases de alfarería, para mantener a sus 11 plenamente empleados y ocupados.

«Hemos tenido que recortar porque la electricidad ha subido y subido», aseguró O’Reilly.

«Sólo encendemos los hornos cuando es necesario, y eso me deja con un equipo de producción sin nada que hacer si no están produciendo. Si producen, tiene que ir a un horno».

Cristin O’Reilly

La alfarería sufre con los costes de la energía
El alfarero jefe Ron Barrett en el taller de alfarería de Shannagarry Potters en Co Cork. La empresa se esfuerza por saber cómo hacer frente al aumento de los precios de la energía. Fotografía: Michael Mac Sweeney/Provisión.

La alfarería reducirá sus hornos encendidos

Por su parte, O’Reilly describió la situación en la que se encuentran ella y su personal como «muy extraña». Se trata de un negocio de alfarería que no puede permitirse el funcionamiento de los hornos para producir la cerámica necesaria para mantener el negocio.

Reducir las horas de trabajo del personal sería una opción difícil, porque si el personal se somete a semanas de trabajo más cortas, cree que será difícil que vuelva a trabajar a tiempo completo cuando bajen los precios de la energía. La Sra. O’Reilly afirma que es fundamental mantener las horas de trabajo y las habilidades del personal en una empresa de este tipo, especialmente del alfarero jefe Ron Barrett, al que describe como su «principal sostén».

Por este motivo, la empresa está considerando la posibilidad de impartir clases de alfarería para cubrir las horas en las que los hornos no están encendidos.

«Si quito a alguien de una semana de cinco días y lo pongo en una de tres, no lo volveré a poner en una semana de cinco días porque no le resultará económico», afirmó la directora.

«Hemos tenido este problema en los últimos 10 u 11 años. Si alguien acaba trabajando menos horas, recibirá su complemento del paro y no le merecerá la pena volver a los cinco días».

Jaqui Wright habla de la historia de la cerámica irlandesa.
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