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2021: Brindamos por la vida y por cada vida

Por Ariel Scher

Entonces, agarramos la copa, la agarramos con amor y con fiereza, con el inevitable encanto y con el inevitable enojo, la agarramos como se agarra a las cosas que todo el tiempo podemos perder y como también se agarra a las cosas que todo el tiempo podemos tener para siempre, la agarramos como nos agarramos a quienes viven, y a la memoria de quienes vivieron y nos justifican vivir, y al legado de quienes cayeron pero no se rindieron, y a la certeza de quienes se levantaron porque no se rindieron, y a la comprensión de quienes se rindieron porque rendirse también es humano o porque simplemente no pudieron más, la agarramos para recubrir de maldiciones a este tiempo extraño y para envolver en bendiciones a las estrellas que perduran ahí, y al sol que volverá a pesar de todo, y a la gente que nos despabila el corazón.

Gracias Ariel Scher. Es un honor el regalo de uno de los mejores  periodistas del país. | Diego Latorre | Scoopnest
Deportivo Saer. Ariel Scher

Agarramos, agarramos, agarramos porque, nos disguste o nos guste, lo que nos queda, por ahí lo penúltimo que nos queda, quién sabe si inclusive lo último o lo único que nos queda, es agarrarnos a lo que conserva la fuerza del sentido en medio de tanto, tantísimo, sinsentido. Agarramos la copa y, en una de esas, agarrando, agarrando, agarrando, nos permitimos enhebrar así:

  1. Dice, tan nicaragüense como universal, tan poeta como sacerdote, el maestro Ernesto Cardenal: «Todos los fenómenos físicos son un mismo fenómeno de amor. Lo mismo la condensación de un copo de nieve que la explosión de una nova, el escarabajo abrazado a su bola de estiércol y el amante abrazado a su amada: todo en la naturaleza es un querer rebasar los propios límites, traspasar las barreras de la individualidad, encontrar un tú a quien entregarse, transformarse en otro».
  2. Dice, tan argentino como universal, tan excepcional como cotidiano, el maestro Juan Forn: «El jardín verde es la curiosidad, y la curiosidad es la vida».
  3. Dice, tan polaca como universal, tan reflexiva como activa, la maestra Rosa Luxemburgo: «Hay que dar vuelta un mundo. Pero cada lágrima que corre allí donde podría haber sido evitada es una acusación; y es un criminal quien, con inconsciencia brutal, aplasta a una pobre lombriz».
  4. Dice, tan argentino como universal, tan desaparecido como presente, el maestro Haroldo Conti: «La vida es un barco más o menos bonito. ¿De qué sirve sujetarlo? Va y va».
  5. Dice, tan brasileña como universal, tan inspirada como inspiradora, la maestra Clarice Lispector: «No se equivoquen: la sencillez sólo se logra a través del trabajo duro».
  6. Dice, tan japonés como universal, tan profundo como diáfano, el maestro Haruki Murakami: «Y una vez que termine la tormenta, no recordarás cómo la superaste, cómo lograste sobrevivir. Ni siquiera estarás seguro de si la tormenta terminó realmente. No obstante, una cosa es cierta: cuando salgas de la tormenta, no serás la misma persona que entró. De eso se trata esta tormenta».
  7. Dice, tan española como universal, tan grandiosa como sencilla, la maestra Almudena Grandes: “La alegría me había hecho fuerte, porque (…) me había enseñado que no existe trabajo, ni esfuerzo, ni culpa, ni problemas, ni pleitos, ni siquiera errores que no merezca la pena afrontar cuando la meta, al fin, es la alegría”.
  8. Dice, tan argentino como universal, tan jugador de Rayuela como jugador de la existencia, el maestro Julio Cortázar: «Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.»
  9. Dice, tan brasileño como universal, tan de la fe como de la lucha, el maestro Frei Betto: «Cada uno de nosotros tiene que dar respuesta a la pregunta sobre qué calidad de mundo quiero dejar a las futuras generaciones, para la cual hay solo dos respuestas: si tú dices ‘no me importan las futuras generaciones, yo quiero disfrutar mi vida y ya’, escogiste una opción egocéntrica, antitética, criminal y difícilmente serás una persona feliz, porque la felicidad solo existe para quien  hace a los otros felices; y no hay opción, estás totalmente tomado por el neoliberalismo, que nos quiere convencer de que lo más importante es mi vida personal, y estás totalmente domesticado por el sistema».
  10. Dice, tan francesa como universal, tan narradora de la luz como intérprete de las sombras, la maestra Marguerite Yourcenar: «Todo ser que haya vivido la aventura humana vive en mí».
  11. Dice, tan británico como universal, tan exacto como infinito, el maestro George Orwell: «Lo importante no es mantenerse vivo, lo importante es mantenerse humano».
  12. Dice, tan argentina como universal, tan leve como honda, la maestra Liliana Bodoc: «En la poesía resisten las revoluciones verdaderas. En la poesía se protegen durante las matanzas. Por el transcurso de la poesía, evolucionan. Desde la poesía regresan».
  13. Dice, tan argentino como universal, tan de los 30.000 como de la humanidad, el maestro Roberto Jorge Santoro:»Sostengo con dos manos la esperanza porque sé que es el único aliento que vive a la intemperie y no escondo mi palabra salgo a vivir con el alma descubierta». Agarramos, agarramos, agarramos. Agarramos la copa y, en la ceremonia de agarrarla, acaso agarramos esas frases porque esas frases son frases, pero, más que nada, son huellas. Y, como son huellas, las añadimos a otras huellas y perseveramos en detectar el camino, el frondoso y difícil camino, el camino que en tantas ocasiones nos parece que no es un camino porque, también en tantas ocasiones, casi nos convencemos de que ya no hay ni camino ni caminos. Y, agarrados a la copa y a tantas huellas magníficas, en una de esas nos damos cuenta de que, disimulado, oculto, indivisable, hay un camino. O que no lo hay, sin embargo, vale la pena esmerarse en construirlo. En consecuencia, una frase-huella más.
  14. Decía, tan argentina como universal, tan mía como de la eternidad, la maestra que fue (bah, para mí persiste siendo) mi mamá que, cuando los caminos amagan extraviarse, pero igual, empecinamiento más empecinamiento, insistimos en que haya caminos, lo mejor es seguir buenas huellas. Su huella favorita habitaba en los ojos, en la piel, en los recuerdos, en las voces y en los ecos de las personas que le iluminaban la vida, personas que escribían maravillas en los libros, personas que trastocaban la Tierra a favor de la igualdad o de las bellezas hondas y, sobre todo, personas que en los tiempos para el abrazo la abrazaban con ganas.
Ariel Scher – El Furgón 2021: Brindamos por la vida y por cada vida

Agarramos, seguro que agarramos, más allá de que pestes de todo tipo nos induzcan a creer que todo lo que nos importa se esfuma, más allá de que incertidumbres novedosas y feas nos inviten a suponer que a cada rato se diluye demasiado de lo que le da cuerpo a nuestros mejores días. Agarramos, agarramos, agarramos, aunque -seamos seres de sinceridad- vengamos acumulando y entreviendo una pérdida atrás de la otra.
Agarramos porque cuando agarramos lo que agarramos es la vida.

Agarramos y, claro, nos agarramos, unos, unas, otras, otros.

Y agarrando y agarradísimos, desandamos las buenas huellas y brindamos el brindis que les permitió a mil pueblos continuar siendo pueblos delante de cada amenaza y de cada desconcierto.

Brindamos por la vida y por cada vida


Y es tan resistente y tan hermoso ese brindis que hasta nos decimos y nos deseamos feliz año viejo, feliz año nuevo y más felicidades.
Porque, temprano, tarde, mañana, ahora mismo o cuando sea, fugaces o imperecederas, hay y habrá felicidades.
Vamos a agarrarlas.  

#Bestiario – El cíclope sangriento – Jorge ‘Locomotora’ Castro – Capítulo 1
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